Concierto de Tonadillas: "El Confitero" de Blas de Laserna y "Una maja, un albañíl y una bollera" de Luis Misón

Cómicos
"El Confitero" de Blas de Laserna  y "Una maja, un albañíl y una bollera" de Luis Misón. Musical en el Tercer Centenario del Nacimiento de Carlos III Autores: Compañías: Consaeptum y Ariel Cordelia Lugar: Casa de Cultura Fecha: Sábado 18 de junio Horario: 20:00 h. Entrada libre hasta completar aforo

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18/06/2016 - 20:00

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“El Confitero” de Blas de Laserna  y “Una maja, un albañíl y una bollera” de Luis Misón.
Musical en el Tercer Centenario del Nacimiento de Carlos III

Autores: Compañías: Consaeptum y Ariel Cordelia

Lugar: Casa de Cultura

Fecha: Sábado 18 de junio

Horario: 20:00 h.

Entrada libre hasta completar aforo

 


 

Las Tonadillas del Siglo XVIII

Son las dos tonadillas que se representan la parte mas importante de la obra, que guiada por los dos caminantes, fijan el lazo de unión y la forma de transmitir la vida de la época en el reinado de Carlos III.

Las dos tonadillas que se representan son “El Confitero”, del autor Blas de Laserna y “Una maja, un albañil y una bollera”, del autor Luis Misón.
El elenco está formado por dos narradores, dos sopranos, un tenor, dos bailarines (al final de cada una de las tonadillas, bailan seguidillas) y una pequeña orquesta de dos violines, un violonchelo, dos guitarras y un clave.

Las obras, famosas en la última parte del siglo XVIII narran con las maravillosas voces de sus cantantes y junto con los músicos, algunos de los momentos jocosos del día a día de las gentes de la época durante sus trabajos y en compañía de sus allegados.

La tonadilla es un género clasificado dentro del teatro lírico español que se mantuvo en los escenarios aproximadamente desde mediados del siglo XVIII hasta muy principios del siglo XIX. A partir de entonces, la música en España se ve influenciada por el gusto italiano y empieza el declive de un género absolutamente local.

Es equivalente a los intermezzi italianos; tanto éstos como las tonadillas, se representaban entre las jornadas de las comedias, por lo que su duración no excedía más allá de veinte minutos cada una. Si bien en España este espacio era también ocupado por entremeses, la realidad es que la tonadilla fue cada vez más demandada por parte del público que aplaudía aquellos textos que ya no eran sólo hablados sino fundamentalmente cantados.

Se conservan alrededor de tres mil tonadillas, tanto partiruras como libretos, que fueron representadas en los teatros madrileños del Príncipe y de la Cruz cuyos espectadores eran denominados respectivamente chorizos y polacos. Fué tal éxito, que el público madrileño acudía a los teatros esperando ávidamente escuchar una nueva tonadilla y ya no tanto el espectáculo central que constituía la comedia, lo que significó la destreza por parte de los compositores que se veían abocados a crear

música prácticamente al día basándose en unos textos de contenido absolutamente cotidiano, en un tono jocoso y castizo. De hecho, músicos importantes españoles, compusieron gran cantidad de tonadillas, a la vez que creaban músicas de otros estilos “más cultos” y para otros espacios (Isodro Laporta, Blas de Laserna, Luis Misón, Pablo Esteve, Fernando Ferandiere, etc.).

A pesar de considerarse “menor” dentro de los géneros del teatro músical, exigía por parte de los intérpretes dotes en el canto, en el baile y en la escenificación, además debía intervenir una pequeña orquesta y debía ser montado un escenario. Podriamos decir, sin exagerar, que las necesidades de escenificación de una tonadilla son las de una zarzuela pero en pequeñas dimensiones. Esta puede ser la justificación de su notable representación en las salas madrileñas.

El lenguaje tonadillero no es otro que el popular callejero, con su carácter de inmediatez, lo que hace que muchos de sus términos hayan caído en desuso y resulte de interés recordar.

 


 

EL CONFITERO (1785)

Blas de Laserna

El confitero acaba de hacer unas suculentas yemas y sus dos sobrinas, que sufren la tacañería de su tío y pasan hambre, pretenden hacerse con las yemas con varias artimañas.

La primera es contar a su tío cómo los excesos de su miseria están en boca de todo el mundo; a pesar del enfado el confitero no abandona la vigilancia de sus yemas.

Las sobrinas entonces recurren a una treta definitiva: quieren casarse, por lo que su tío tiene que darles la correspondiente dote; ante la perspectiva de tal desembolso de dineros, el confitero cae en la desesperación y abandona el cuidado de sus yemas que, por fin, son “sustraídas” por las sobrinas.

En el número final, el confitero arrepentido y sus sobrinas, afean el vicio de la avaricia y sus malas consecuencias. Conclusión con moraleja habitual en las tonadillas.

 


 

UNA MAJA, UN ALBAÑIL Y UNA BOLLERA (1763)

Luis Misón

 

En la plaza pública una pareja dialoga alegremente, el albañil requiebra a la maja con promesas de amor y ella le expone sus demandas y exigencias para una formal relación, el albañil, embaucador y solícito, se muestra presto a cumplir todos los requisitos del “contrato” amoroso.

Entra en escena, entonces, una vendedora de bollos y tortas, proclamando su mercancía; al reparar en la pareja se acerca, a la vez que la maja pide al albañil que le compre un bollo, momento en el que éste y la vendedora se reconocen; el albañil ve su perdición al ser pillado en delito de infidelidad y la maja monta en cólera y, a pesar de las protestas (”perdonan el bollo por el coscorrón”), la emprende a manotadas y tortazos.

A modo de moraleja final los tres cantantes advierten al público que esta circunstancia le sucede a muchos.

 


 

LA COMPAÑIA “CONSAEPTUM”

 

El Dúo Consaeptum, formado por Isabel Lozano Martínez (clave) y Miguel Ángel Arnáiz (guitarra) nació en 2006 como consecuencia natural de su labor investigadora sobre fuentes musicales desde el siglo XVI a principios del XIX, incidiendo particularmente en la recuperación de una práctica instrumental muy infrecuente hoy en día pero no tanto en el pasado, como es la influencia mutua entre dos instrumentos aparentemente alejados socialmente entre sí: el aristocrático clave y la popular guitarra, en la que se hacen músicos los mozos de cuadra y corral. Sin embargo ambos instrumentos se encontraron con frecuencia, tanto en los salones palaciegos como en la música para la escena de la época: el corral de comedias.

El dúo Consaeptum realiza su actividad concertística por gran parte de la geografía española. Ha grabado la banda sonora del documental “La evolución de la Astronomía a través de la historia” y desarollado el proyecto “La música en la familia de Galileo”, ha participado en los actos conmemorativos “Catedral Nueva de Salamanca 1513-2013”. También ha sido invitado a participar en el “Festival Andrés Segovia”, en el “Curso Martín Codax”, en el “Festival Boccherini de Arenas de San Pedro”. En otoño de 2014 fue invitado a participar en un concierto con repertorio de música española en Corea del Sur.

Si bien el foco de interés de Consaeptum es la música de danza (gallardas, folias, pavanas, minuetos, fandangos, etc.) ha sido incorporado a su labor la colaboración de otros instrumentos como el violonchelo barroco, la viola da gamba y, sobre todo, la voz en la realización de otros repertorios, canciones, tonos humanos, arias profanas, y cantatas religiosas particularmente del siglo XVIII.

En su afán por recuperar el patrimonio musical español, han llevado a cabo la, puesta en escena de tonadillas escénicas en su primer estreno después de casi doscientos cincuenta años de su composición, en febrero de 2015 en el Centro cultural Conde Duque de Madrid y próximamente en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá de Henares.

Para la representación de este género de teatro musical cuentan con un equipo de tres cantantes (voces de soprano y tenor) con cualidades para la interpretación, una pareja de danza que bailan las seguidillas finales de las tonadillas y un sexteto instrumental formado por dos violines, viola, dos guitarras y clave.

 


 

LA COMPAÑIA ARIEL CORDELIA

La Compañía de teatro Ariel Cordelia nace en el año 2007 con la intención de llevar a la escena obras de teatro principalmente clásicas, y de una forma lo más fiel posible a como fueron escritas por sus autores, es decir, sabiendo desde un principio que el trabajo previo de investigación y el de puesta en escena, con todos los elementos necesarios para este fin, sería un reto añadido.

Esto determina como imprescindible un minucioso estudio de la obra, de la vida del autor, de las costumbres de la época, y de las relaciones interpersonales de sus personajes, para conseguir trasladar al público, por el espacio de la duración de la

obra a ese lugar y entre esa gente.

La compañía cuenta con la colaboración continua de un filólogo, un dramaturgo, un profesor de arte dramático, un director de escena, dos personas de equipo técnico y un elenco de entre ocho a quince actores, dependiendo de la obra que se vaya a representar.

Entre las obras de teatro que se han llevado a cabo y siempre siguiendo las premisas anteriormente indicadas cabe señalar Othello, Hamlet, La Dama Boba, La importancia de llamarse Ernesto, El enfermo imaginario, El perro del hortelano y colaboraciones con Zarzuelas como El Barberillo de Lavapiés y Tonadillas como Una maja, un albañil y una bollera y El confitero.

Algunas de estas obras han sido representadas dentro y fuera del territorio nacional y en teatros de capitales como Madrid, Toledo, Valladolid, Barcelona, San Sebastián y Valencia y fuera de España en París y Buenos Aires.

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