Visita guiada a la Casa del Príncipe Don Carlos

Casa del Príncipe Don Carlos
Visita guiadas con motivo del Tercer Centenario del Nacimiento de Carlos III. Fechas: Viernes 24 de junio Horarios: 11:00 h. Inscripciones en: Casa de Cultura. C/ Floridablanca, 3 Lunes a sábado 10:00 a 14:00. Lunes a viernes 17:00 a  20:30, Tlf. 91 896 07 72 cultura@sanlorenzodeelescorial.org Precio: Visitas gratuitas ofrecidas por Patrimonio Nacional en colaboración con el

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24/06/2016 - 11:00

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24/06/2016 - 13:00

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Avenida de los Reyes Católicos 1, 28280, El Escorial, Madrid, España   View map

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Visitas guiadas

Visita guiadas con motivo del Tercer Centenario del Nacimiento de Carlos III.

Fechas: Viernes 24 de junio

Horarios: 11:00 h.

Inscripciones en: Casa de Cultura. C/ Floridablanca, 3
Lunes a sábado 10:00 a 14:00. Lunes a viernes 17:00 a  20:30,
Tlf. 91 896 07 72
cultura@sanlorenzodeelescorial.org

Precio: Visitas gratuitas ofrecidas por Patrimonio Nacional en colaboración con el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial

Estas visitas continuarán con otras a los mismos edificios en los siguientes meses.

 


CASA DEL PRÍNCIPE DON CARLOS (CASITA DEL PRINCIPE)

Avda. de los Reyes Católicos, El Escorial

La Casita del Príncipe es un importante ejemplo de la arquitectura de Juan de Villanueva y constituye una de las obras más interesantes de “arquitectura total” que nos ha llegado del siglo XVIII. El palacete se construyó sobre un monte de robles que mediaba entre el Monasterio y el pueblo del El Escorial, por lo que en la actualidad recibe el apelativo de “Casita de Abajo”. Su vivita no se puede limitar a recorrer los diferentes salones abiertos al público, sino que hay que iniciarla con un largo y detenido paseo por sus jardines.

JARDINES

Tras haber pasado la primera entrada y el parque llegamos a los jardines. La visita comienza –una vez traspasada la reja artística con el monograma de Carlos IV y Maria Luisa- en la zona ajardinada, donde vemos el palacete situado en el centro de la composición, en línea recta desde el acceso. En esta línea resta longitudinal, casi imprescindible, divide en dos partes simétricas el edificio y los jardines, contraponiéndose a las trasversales formadas por las partes edificadas. La entrada, con sus dos pabellones, sirve de división entre el parque y el jardín, y la Casita, con sus dos alas laterales, cumple el mismo cometido entre el jardín delantero y el posterior. El ordenamiento del conjunto se consigue gracias a esas líneas que someten todo el espacio.

Los dos jardines, el delantero y el trasero, están comunicados a través de dos pórticos de columnas toscanas, situados a los lados del edificio principal. Estos atrios constituyen el paso entre el palacete con sus laterales, volviéndose así a repetir el esquema de intersección de líneas. Otro punto de unión entre ambos jardines se produce a través de la Casita, ya que ésta tiene fachada en los dos lados.

El primer parterre, con planta semicircular, está centralizado por el estanque, del que salen ocho caminos radiales que le confieren el aspecto de una estrella en planta.

La parte posterior tiene que someterse a la ortografía inclinada del terreno. El jardín se plantea con dos zonas independientes, a diferente nivel, comunicadas con rampas por los extremos. El primero es cuadrangular, no sólo en su forma, sino también en los setos que lo componen. La estructura de la segunda altura es más compleja, ya que repite, de forma invertida y  a menor escala, la forma elipsoidal del jardín. En su centro se sitúa un pequeño estanque de recogida de aguas de lluvia que, aprovechando el desnivel del  terreno, forma un rústica cascada.

EDIFICIO

La planta de este edificio, en forma de “T”, es el prototipo que seguirá Villanueva en la concepción de sus obras más importantes, tales como el Museo del Prado o el Observatorio Astronómico. La entrada se realiza por un pórtico extenso sustentado por cuatro columnas toscanas de gran belleza y articulación. Este mismo esquema se repite en la parte posterior, pero de forma simplificada, ya que la estructura se incorpora al edificio siguiendo el modelo de “in antis” tan típico del mundo arcaico griego. Esta simplificación se debe a que el edificio se realizó en dos etapas. En la primera fase, iniciada el 28 de octubre de 1771 y terminada el 7 de octubre de 1775, se construyó un edificio de planta rectangular de dos alturas con una rica molduración de volúmenes.

Años después, el 15 de octubre de 1781, se inicia la ampliación del edificio, añadiendo dos grandes salas, lo que le da la forma actual de “T”. Estas dos habitaciones son de mayor altura y se articulan perfectamente con lo ya realizado. Las obras se dieron por terminadas el 5 de diciembre de 1784.

DECORACIÓN

Desde el momento en que los príncipes de Asturias se plantearon la decoración de este edificio, se empezó a formar una de las colecciones de arte más importantes de finales del siglo XVIII. El palacete se convirtió en uno de los lugares más exquisitos de todas las posesiones de la Corona y así Antonio Ponz, autor de “Viaje de España” (Madrid, 1788) exclama: “Para especificar todo lo que hay en materia de bellas artes; u más de esto los mármoles, pavimentos, techos, porcelanas, alhajas y otros preciosos muebles, como lo lindo del jardín, y otras partes de esta bellísima casa, sería menester un libro”.

Poco es lo que queda de toda esta riqueza original, ya que una parte destacable de ella pasó a integrar el fabuloso botín que José Bonaparte se llevó de España. La Casita fue de nuevo decorada con gran magnificencia durante el reinado de Fernando VII, pero las obras más importantes que aquí se atesoraban, pasaron, durante la Regencia de María Cristina, al Museo del Prado, en aquel momento Real Museo, por temor a que cayeran en manos de los carlistas. Su actual decoración mueble se realizó en tiempos de Alfonso XIII, bajo cuyo patrocinio se restauraron los techos.

La visita actual se limita a las habitaciones del Piso Principal, Se inicia con una amplia sala, hoy llamada Zaguán, que en la primera fase del edificio fue la sala principal. La decoración del techo se la debemos al artista español Vicente Gómez, siendo uno de los ejemplos más acabados del estilo decorativo llamado pompeyano, debido a que los temas utilizados está inspirados en los fresco encontrados en esta ciudad romana. De sus paredes cuelga el interesante lienzo atribuido a Annibale Carraci que representa a “San Juan Bautista”. En las sobrepuertas hay cuatro floreros, realizados por Miguel Parra; y a los lados  de la puerta de entrada al Comedor, dos guirnaldas de flores con temas religiosos, de Benito Espinós, y dos cuadros de escuela flamenca. El primero representa “El encuentro de Abraham y Melquisedec”, de Escuela de Rubens, y el segundo “El sacrificio de Isaac”, atribuido a Frans Franken “El Viejo”. Por último mencionamos las cenefas que enmarcan las paredes, que son las originales realizadas para este salón por el fabricante lionés Camille Pernon, según diseños de Dugourc.

Pasamos a la Sala encarnada, así llamada por el color original de sus paredes, donde vemos cuatro interesantes telas realizadas por Lucas Jordán, entre las que destaca “La Caída de Faetón”. En el paño de la entreventana, un lienzo de Andrea Váccaro con una “Alegoría a la Religión”. En la sobrepuerta de entrada al Gabinete de la Reina se encuentra el famoso “Bodegón de la sandía”, de López Enguidanos. Completa el conjunto el sorprendente techo realizado por Vicente Gómez, según el llamado estilo etrusco, que se diferencia del pompeyano por la supresión de las escenas a favor de los elementos arquitectónicos, de forma tan delicada que parecen que flotan hasta conseguir una pura abstracción geométrica.

La siguiente sala, de pequeñas dimensiones, recibe el nombre de Gabinete de la Reina. Destaca su techo, realizado por Manuel Pérez, en puro estilo geométrico. En sus paredes encontramos dos lienzos del pintor italiano Panini que representan el “Zaguán principal de la Basílica de San Pedro” y “La colección del cardenal Silvio Valenti Gonzaga”. Por último debemos mencionar el cuadro de Parra con la “Vista del Palacio de San Pío V de Valencia”.

Continuamos la visita por la sala del Barquillo, cuyo techo fue pintado por Manuel Pérez, inspirándose en las Bodas Aldobrandinas del Vaticano. En sus paredes hay cuatro lienzos de Lucas Jordán con escenas de la vida de la Virgen, y tres de Andrea Váccaro, que representan alegorías de “La Esperanza”, “La Caridad” y “La Fortaleza”. Sobre las dos consolas aparecen seis interesantes esculturas realizadas en bronce, de acuerdo con modelos de Juan de Bolonia.

La última sala de esta parte del edificio es la denominada Sala Amarilla. Su techo fue realizado por Manuel Pérez siguiendo el mismo estilo geométrico que vimos en el Gabinete. En las paredes de esta reducida habitación se muestra la interesante serie de treinta y tres cuadros que revelan la Vida de Jesucristo, realizados por el artista alemán Juan Guillermo Baür sobre vitela, a finales del siglo XVII.

Tras recorrer el Pasillo llegamos a la Pieza Principal, denominada Comedor, en cuyo centro encontramos la admirable mesa-aparador que se guardaba en la Sala de Aparador y que servía para exponer las piezas más importantes de la vajilla de cristal de roca de Fernando VII. El mueble consiste en un amplio tablero, realizado en mármoles y jaspes, sostenido por quince columnas de orden corintio realizadas en madera. Las paredes están decoradas con once cuadros de Lucas Jordán, entre los que destacan los grandes lienzos que representan “La Conversación de San Pablo” y “La muerte de Juliano el Apóstata”. Y un “Cristo coronado de espinas” obra de Guido Reni.

El techo de esta Sala está realizado por Juan Bautista Ferroni, en la técnica de estuco con adornos dorados. Todas las habitaciones hechas en la ampliación del palacete tienen techos de estuco.

Pasamos a la llamada Sala del Café, que en realidad es el zaguán de la salida al jardín posterior. La pequeña habitación tiene forma ovalada y está adornada con cuatro hornacinas que cobijan cuatro bustos romanos, procedentes de la colección de escultura reunida en el Palacio de San Ildefonso por la reina Isabel de Farnesio. En el centro, sobre una mesa velador, está colocado un elegante templete de alabastro, en cuyo interior hay un busto de Fernando VII. La realización del estuco del techo también es obra de Ferroni.

La primera habitación del ala derecha es la llamada Sala Azul o de Tortillones. La decoración de su techo es obra del artista español Juan Mata Duque, que representa las hazañas de Hércules. La decoración pictórica consiste en cuatro lienzos de Corrado Giaquinto que sirvieron de boceto en la decoración de la cúpula de la Capilla del Palacio Nuevo de Madrid. Estos representan a “San Hermenegildo”, “Santa María de la Cabeza”, “San Isidro” y “San Leandro”. En la entreventana vemos un cuadro que representa a “Santa Catalina”, que se supone una copia de la realizada por el Domenichino de un original de Reni. Hay que mencionar también dos cabezas femeninas de escuela italiana. Terminamos la descripción de esta pieza mencionando los famosos cuatro cuadros que los inventarios antiguos decían que estaban realizados en pasta. Estas curiosas obras fueron realizadas por el alemán Nicolás Engelbert en cera y son: “Moisés salvado de las aguas”, “Susana y los viejos”, “El Sacrificio de Isaac” y “José descifra los sueños al Faraón”.

Terminamos nuestra visita por el Salón Japelli, así denominado por ser el autor de su techo el italiano Luigi Japelli, que en 1793 realizó este trabajo. La decoración consiste en temas cortesanos enmarcados en arquitecturas fingidas de elegantes formas. En sus paredes encontramos seis obras del napolitano Corrado Gioaquinto, que también son parte de la amplia colección de bocetos realizados para la decoración de los techos del Palacio Nuevo. Los temas representados son tres alegorías, “el Comercio”, “la Magnanimidad” y “la Abundancia”; y tres escenas mitológicas, “la diosa Ceres”, “Apolo y Dafne” y “Andonis herido por el amor”.

“Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial. Guía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, también llamado de El Escorial”
Juan Martinez Cuesta. Servicio de Conservación Patrimonio Nacional
Editorial: PATRIMONIO NACIONAL (MADRID) 1992

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